De Madrid al cielo…. Si encuentras la salida de la M-30 entre los mil tachones de los carteles, o si el atasco no te hace llegar después de la hora de cierre de tan insigne lugar, quizás llegues mucho mejor si eres víctima de los múltiples accidentes que ocurren en la ciudad derivados de los miles de tramos en obras mal señalizadas, o no señalizadas.
Todo vale, si hay que hacer una ciudad grande a la medida de sus ciudadanos (mejor a la medida de la grandeza de su ilustrísima excelentísima y costosísima majestad el Alcalde de Madrid). Si hay que levantar ENTERA una ciudad y aledaños con más de cuatro millones de habitantes y además hay que hacerlo de una pieza, no sea que alguien encuentre un hueco por donde escapar, si hay que putear, joder, cabrear, accidentar, y despellejar a impuestos a sus ciudadanos, todo vale. Y que más da, si la majestuosidad de ver esas 10.000 grúas perforadoras y esas 100.000 hormigoneras trabajando a la vez, compensa cualquier “pequeña” molestia que se les infrinja a los madrileños, si luego va a quedar muy bien, si va a ser fenomenal, a los que sobrevivan les va a encantar, todos los que no pierdan su trabajo o el juicio en los atascos van a notar una alegría inmensa cuando esta pesadilla termine. A todos los ciudadanos que viven literalmente en los atascos patrocinados por nuestro Alcalde les deseamos Feliz Navidad, y próspero infarto nuevo.